Experiencias Históricas,  Internacional

Revista Cuba+ Nº 27 – Febrero 2019

Os dejamos a continuación con el link para descargar la última edición de la revista Cuba+. Ya van 27 números y la publicamos hoy en un dia tan señalado, 16 de febrero, aniversario de la victoria del Frente Popular. Os dejamos también con el articulazo de la editorial en solidaridad con la Venezuela Bolivariana, que nuevamente esta siendo arremetida por toda la oligarquía internacional e interna.

¡¡VIVA LA SOLIDARIDAD ANTIIMPERIALISTA CON LA VENEZUELA BOLIVARIANA!!

De nuevo la Venezuela bolivariana se encuentra en el centro de la vorágine del golpismo fascista y del intervencionismo imperial. ¡¡Cuántas arremetidas van ya!!: boicot económico, lockouts empresariales, paros petroleros promovidos en su día por Fedecámaras (la patronal de Venezuela), robo de cuentas en el extranjero, fomento de bandas fascistas, asesinatos de chavistas y de activistas populares, golpe clásico como el que sufrió Chávez en 2002, amenazas de intervención extranjera a fin de aterrorizar la población con los ejemplos de Irak, Libia, Siria, etc. Desde hace años pretenden estrangular al propio pueblo para que, cansado, tire la toalla y le dé la espalda al gobierno legítimo de Maduro.

¡Cómo está pagando la Venezuela bolivariana haber osado salirse del martirizado patio trasero yanqui y además establecer relaciones geoestratégicas fuera de las históricas potencias coloniales de Occidente! Ese occidente que durante las últimas décadas ha sumado al secular robo de recursos, las políticas de expolio financiero vía el FMI y el Banco Mundial. La verdad es que estamos ante un sistema capitalista tan podrido y unos EEUU tan cuestionados en su papel hegemónico, empezando por el del propio dólar-papel en las transacciones mundiales, que no podían permitir que sobre los ingentes recursos (de petróleo y precisamente de oro entre otros), se abriera paso el ejemplo de una Venezuela bolivariana en la América de las “venas abiertas”.

Así que todo un plan de restauración reaccionaria “a lo Bolsonaro” había que poner en marcha para llegar al corazón de la América libre: Venezuela y Cuba. Ni siquiera podían permitir gobiernos medianamente progresistas en lo económico-social pero que no se prestaban a ese plan reaccionario-faccioso continental; gobiernos como el del Brasil de Lula y el de la Argentina de Cristina Kirchner. Por cierto que esto es algo que tenemos que tener claro a la hora de forjar nuestra denuncia y nuestra solidaridad. No podemos hacerlas depender del grado de simpatía con las políticas internas de tal o cual país, sino que ha de bastarnos el hecho de que quieran derribar esos gobiernos porque no se atengan a los dictados de Washington y Bruselas para conspirar contra el gobierno de Maduro.

Desde luego que de esa obsesión de nuestro enemigo común contra la Venezuela de Chávez y Maduro algo hay que aprender: precisamente eso, que no paran. Nosotros tampoco deberíamos hacerlo en la resistencia y en la solidaridad que hay que oponerles. Y hacerlo desde la claridad y la contundencia. Sin concesiones. Los que sólo entienden de derrotar a los pueblos que osan zafarse ven las concesiones de los gobiernos como debilidad que anima a aquellos a seguir con su política criminal. Por eso tenemos que partir de que si no están los facinerosos ya en el Palacio de Miraflores en Caracas es porque en la Venezuela chavista también han aprendido que, por desgracia, no basta la razón para cambiar la historia sino la fuerza que la sostiene. La Guatemala de Arbenz, la Nicaragua de Sandino -asesinado tras invitarlo a tratar de paz-, el Chile de Allende… ¡Cuánta experiencia escrita en sangre! De ahí que tantas elecciones ganadas en Venezuela no bastaban. Resultaba clave, como ha anunciado firmemente Diosdado Cabello, tener a centenares de miles de entre los mejores hombres y mujeres venezolanos organizados, fusil en mano para hacer pagar cara cualquier aventura mercenaria de invasión del país. No tienen otra elección. Y el movimiento de solidaridad ha de apoyarla sin complejos.

Ciertamente no son pocas las lecciones que estamos sacando desde el movimiento de solidaridad antiimperialista. Como decíamos en la concentración ante la estatua de Francisco de Miranda en Cádiz, debemos mirar de frente a la guerra que nos han declarado. Y no debe cundir ni la desmoralización ni el pesimismo. Hemos de poner en valor las actividades de protesta que protagonizamos por modestas que nos parezcan. Y como venimos insistiendo desde esta revista, no hemos de buscar la aprobación de “los medios que no están en el medio”. Por eso celebramos el avance producido con respecto a lo que ocurrió con la carnicería de Libia en 2011, cuando el “ninismo” cómplice nos hizo perder tanto tiempo precioso a la solidaridad. Así, saludamos la rapidez con que esta vez se han producido innumerables concentraciones en el Estado español y en el mundo. En ese sentido, el insulto de los plumíferos de “los medios que no están en el medio” supone un acicate para saber que estamos en el camino correcto. Estamos entendiendo que aquí en, países como el nuestro, hay un puesto de lucha que solo desde la solidaridad militante se puede cubrir; no permitiendo, entre otras cosas, que a gobiernos como el de Sánchez les salga gratis su actitud de vulgar pelele entrando en competencia con la estúpida caverna de los Casado y los Rivera en “ver quién agrede con más eficacia a la Venezuela bolivariana”.

También estamos aprendiendo a no ir más a la defensiva y a que la prensa de la guerra no nos marque la agenda de nuestras actividades cada vez que decida un nuevo zarpazo. Así por ejemplo, aunque el editorial de El País ni Salvados no hablen de la tragedia en curso en Honduras, nosotros sí lo hemos hecho en “El BarrioAbierto” de Cádiz, tal como se recoge en este número. Fue también una oportunidad para insistir en el paciente trabajo de contrainformación (a menudo de mera información) y de  concienciación que hay que hacer en barrios, centros de estudio, redes, etc. Hacemos ese trabajo de siembra en la certeza de que la podredumbre del sistema lo realzará y lo amplificará.

Efectivamente lo decíamos en la concentración de Cádiz: estamos en guerra contra el imperialismo. Y la ganaremos. En realidad, desde hoy mismo: realizando las tareas que nos corresponden. Venciendo, pues, desde ya.

Editorial Cuba+ Nº27

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